Pablo Oriol: “Vivo pegado al móvil y nunca gasto la batería, no como los jóvenes”

Pepe Bretons

Entrevistamos a Pablo Oriol, ginecólogo de la clínica Corachán, en Barcelona. Nos recibe en su casa, donde está viendo el partido del Real Madrid aunque sea del Barcelona. “A ver si pierde y ganamos la Liga ya” nos dice nada más llegar. Tiene su teléfono al lado por si surge alguna urgencia y debe ir al hospital. La entrevista tiene lugar en una habitación alejada del ruido de la tele y les pide a sus hijos que por favor no interrumpan durante el rato que dure la entrevista. Al principio me pide que no empiece a grabar y haga un pequeño esquema de los temas a tratar. “A ver si me voy a quedar en blanco cuando le des a grabar” bromea antes de empezar. Mi primera pregunta es si utiliza mucho el teléfono móvil. Me contesta que ahora que lo tiene, sí. Ante mi extrañeza me aclara que antes funcionaba con ‘buscas’ o con teléfonos fijos. En este momento empieza a mirar por la habitación para ver si tiene uno que mostrarme. También encuentra una funda para sus gafas que llevaba tiempo buscando. “Antes ibas con el busca a todos lados. Te llegaba un mensaje, en el que casi siempre ponía que llamase a urgencias y claro, ponte a buscar un teléfono o una cabina. Recuerdo una vez que fui a un campo de fútbol y me llegó un mensaje al busca diciendo que llamase urgencias. Me levanté de mi asiento y fui a buscar un teléfono desde donde llamar al hospital. Como no tenían decidí salir fuera del estadio y llamar desde una cabina telefónica, ¡había cola para llamar por teléfono! Finalmente pude hablar con el hospital y acudir al parto”. Otra anécdota que explica es de unos amigos, también ginecólogos, que los fines de semana que iban a la playa paraban cada 40 km para llamar desde algún teléfono al hospital. Si no había noticias seguían durante otros 40, y así hasta llegar a su destino. Cuando le pregunto por los avances tecnológicos se gira hacia una estantería repleta de libros y coge una serie de teléfonos móviles. “Mira, esto son los avances”. Me enseña un Nokia clásico, otro un poco más moderno y su smartphone actual. También me enseña una foto que tiene de su primer móvil: un Sony sin pantalla que, pulsando un botón, se extendía un micrófono para poder hablar.

Los avances tecnológicos para el ginecólogo Pablo Oriol //Guille Oriol
Los avances tecnológicos para el ginecólogo Pablo Oriol //Guille Oriol

“Antes estabas atado a los teléfonos fijos y ahora al móvil. Aunque se han creado equipos de guardia que están preparados para actuar en caso de que no oiga el móvil o no pueda ir al parto.”

Seguimos hablando de móviles y explica que no se considera ‘atado’ al móvil. Antes dependía mucho de los fijos porque no había médicos que pudieran atender el parto. Ahora si no coge el teléfono o no puede ir al parto porque está enfermo, ocupado o de viaje puede atenderlo perfectamente un equipo de guardia. Explica también que únicamente tiene un teléfono y lo utiliza para uso privado aunque a veces le da un uso profesional. “Me llaman del despacho, si hay alguna paciente que ha sido ingresada, si han habido cambios en las citas u horas de quirófano y en casos de emergencias.”

“Alguna vez, la comadrona me ha enviado por Whatsapp la foto del registro de contracciones y la reacción del feto para pedirme la opinión y qué hacer.”

Respecto al uso de las aplicaciones dice que él no las utiliza pero reconoce que alguna vez sí que utilizado Whatsapp para hacer alguna consulta, principalmente para pasar visita (comprobar el estado de la paciente) o ver un registro de contracciones. Mientras explica esto busca fotos para enseñarme que es el registro de contracciones en el ordenador. “En otros ámbitos sí que pueden tener cierta utilidad este tipo de aplicaciones, pero en ginecología, no.” Hablando de hacer consultas le pregunto por alguna anécdota relacionada con pacientes y el móvil. Explica que “cada día pasan cosas pero casi nunca nada raro. Alguna vez el marido graba la ecografía (si lo vemos les decimos que está prohibido) o le hacen fotos para mandarla a la familia y amigos al instante. Otra cosa que me suelen pedir es una foto conmigo para la posteridad.” Aquí hace una breve pausa para enseñarme algunas fotos de su móvil y demostrar que no se inventa nada. A pesar de que no tiene que ver con el uso del móvil, cuenta entre risas que algún marido se ha desmayado en la sala de partos y se ha hecho una brecha y remarca que a él nunca se le ha caído un niño. Antes de terminar la entrevista me deja esta indirecta a modo de titular: “A pesar de tener siempre el teléfono encima, nunca me quedo sin batería, no como los jóvenes”

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